Estos son los alimentos que una persona con Hashimoto debe evitar

Desde qué activa esta enfermedad hasta cómo la alimentación correcta puede ayudar.

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La tiroiditis de Hashimoto es entre 7 y 10 veces más frecuente en mujeres que en hombres, y aparece habitualmente entre los 30 y 50 años.

En las últimas semanas, la noticia de que Yahir tiene Hashimoto, la misma enfermedad que la actriz Cynthia Klitbo, nos ha hecho preocuparnos porque a veces los síntomas no son tan evidentes, pero ¿qué es la enfermedad Hashimoto y cuáles son los alimentos que la disparan?

Lo que ocurre con la tiroiditis de Hashimoto es que tus defensas atacan por error a la tiroides, una pequeña glándula con forma de mariposa ubicada en el cuello, es decir, la enfermedad de Hashimoto es una condición autoinmune.

Al recibir ataques constantes, la tiroides se inflama y pierde capacidad para producir hormonas, derivando casi siempre en hipotiroidismo. Como esta glándula dicta el ritmo del metabolismo, todo el organismo empieza a funcionar en marcha lenta.

Las señales de alerta más comunes

Los síntomas suelen aparecer despacio, por lo que es habitual ignorarlos al principio o confundirlos con el estrés del día a día, pero entre los principales podemos identificar:

  • Cansancio extremo: sensación de fatiga constante, incluso tras dormir suficientes horas.
  • Sensibilidad al frío: tener frío cuando los demás están cómodos.
  • Aumento de peso: dificultad para bajar de peso o aumento inexplicable debido a la retención de líquidos y metabolismo lento.
  • Cambios en la piel y cabello: piel seca, uñas quebradizas y caída inusual de cabello.
  • Estado de ánimo y memoria: niebla mental, olvidos frecuentes y tendencia a la depresión.
  • Problemas digestivos: estreñimiento recurrente.

De acuerdo con la nutrióloga Rocía González, existen diversos activadores en todos los pacientes, pero señala cinco en particular: el alcohol, el exceso de lácteos o glúten, el estrés, desvelarse y uno que parece sorpresivo pero sucede comúnmente, el exceso de ejercicio.

La alimentación como aliada

Aunque la dieta no cura la enfermedad, mediante una estrategia adecuada para ti sí puedes reducir la inflamación y mejorar la absorción del tratamiento médico.

Qué alimentos priorizar y qué moderar o evitar

  • Incluye alimentos antiinflamatorios como pescados grasos (salmón, sardinas), aceite de oliva, verduras de hoja verde y frutos rojos. Evita el gluten; muchas personas con Hashimoto presentan sensibilidad no celíaca al gluten y retirarlo suele reducir la inflamación.
  • Prioriza nutrientes clave como selenio (nueces de Brasil) y zinc (semillas de calabaza, carne magra), fundamentales para la tiroides. Reduce los ultraprocesados y azúcares, pues incrementan la inflamación sistémica y alteran la microbiota.
  • Incrementa tu consumo de fibra y agua esenciales para combatir el estreñimiento y cuidar la salud intestinal. Evita alimentos como coliflor o brócoli crudos en grandes cantidades (al cocinarlos pierden su efecto perjudicial).

Datos clave sobre esta condición

La tiroiditis de Hashimoto no nos da a todos por igual, de hecho, es hasta diez veces más común en mujeres que en hombres, y suele manifestarse entre los 30 y los 50 años. Además, tiene un fuerte componente hereditario, por lo que si en tu familia ya hay antecedentes de problemas en la tiroides o de otras condiciones autoinmunes, vale la pena estar un poco más atento.

La buena noticia es que, aunque suena como un diagnóstico imponente, su tratamiento suele ser de los más sencillos y efectivos que existen. Basta con tomar una pequeña pastilla al día de hormona tiroidea para reponer exactamente lo que a tu cuerpo le falta. Sumando esa dosis diaria a los ajustes en tu alimentación, recuperar tu energía, volver a sentirte bien y llevar una vida totalmente plena está completamente a tu alcance.

Con un diagnóstico adecuado, el ajuste hormonal correcto y cambios saludables en la alimentación, es perfectamente posible recuperar la energía y llevar una vida totalmente normal.

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