La cerámica tradicional no es automáticamente peligrosa, pero algunas piezas pueden liberar plomo o cadmio. Esto dice la norma mexicana y lo que debes preguntar antes de llevar una a casa.
Los platos, tazas y ollas de barro forman parte de muchas cocinas mexicanas. Pero si vas a comprar una pieza para preparar o servir alimentos, hay una pregunta importante: ¿está hecha para uso alimentario y cumple con los límites de plomo y cadmio?
No se puede saber con seguridad por el color, el brillo o la apariencia de la pieza. La norma mexicana establece límites para estos metales en artículos de alfarería vidriada, cerámica, porcelana y vidrio que se usan para contener o preparar alimentos y bebidas. También indica que su cumplimiento se determina mediante pruebas de laboratorio.
Qué revisar al comprar platos o tazas de barro
Pregunta a la persona que vende la pieza si está destinada para uso con alimentos y si el taller o fabricante puede respaldar que cumple con la NOM-231-SSA1-2016. Si la pieza es decorativa, pregunta directamente: no todas las artesanías están hechas para servir comida.
La norma contempla que las piezas que no cumplen deben llevar una advertencia visible para indicar que contienen plomo y no deben usarse con alimentos o bebidas. Si encuentras esa leyenda, úsala solo como decoración.
El reconocimiento de COEPRIS en Capula
Un caso reciente es el de 12 talleres alfareros de Capula, Michoacán, reconocidos por COEPRIS por sustituir la greta —óxido de plomo— por esmaltes no tóxicos y cumplir los muestreos señalados por la autoridad. El reconocimiento corresponde a esos talleres; no significa que toda la cerámica de Capula esté automáticamente libre de plomo.
Al comprar una pieza artesanal, puedes preguntar si proviene de un taller que haya participado en verificaciones o si cuenta con información sobre las pruebas de sus productos. Si el vendedor no puede confirmarlo, no asumas que la pieza es segura solo porque se ve nueva o está bien terminada.
¿El vinagre detecta si la vajilla tiene plomo?
No de manera confiable. La prueba casera que recomienda dejar vinagre en la pieza y observar si cambia de aspecto no sustituye el análisis que marca la norma. La NOM describe un método de laboratorio para medir cuánto plomo y cadmio solubles libera el artículo; mirar si pierde brillo o cambia de textura no permite confirmar el resultado.
Por eso, la recomendación práctica es comprar piezas identificadas para uso alimentario y preguntar por su cumplimiento, especialmente si se trata de una pieza vidriada o esmaltada. Si no tienes certeza de que una artesanía es apta para servir o preparar alimentos, resérvala para decorar.
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