Irresistibles donas glaseadas

Irresistibles donas glaseadas

Ingredientes

  • 500 gram de harina
  • 1 ⁄2 cda. de sal
  • 15 gram de levadura
  • 5 huevos
  • 30 ml de leche
  • 5 gram de canela en polvo
  • 120 gram de mantequilla
  • 100 gram de azúcar
  • 100 gram de azúcar glas
  • Aceite para freír, el necesario
  • Agua, la necesaria

Preparación

  1. Mezcla en la batidora los huevos con la sal, la levadura y la leche.
  2. Agrega la harina, la canela y trabaja por aproximadamente 5 minutos o hasta que la masa se haga elástica.
  3. Cuando adquiera esa consistencia, añade la mitad de la mantequilla en trozos.
  4. Permite que se integre bien y adiciona la otra mitad junto con el azúcar. Amasa por 3 minutos más.
  5. Fermenta la masa hasta que triplique su volumen.
  6. Estira la masa y corta las donas ayudándote de un cortador.
  7. Fríelas en el aceite. Escúrrelas.
  8. Combina el azúcar glas con agua. Hazlo poco a poco de manera que te quede un líquido espeso. Pasa las donas por esta mezcla y déjalas escurrir nuevamente. Preséntalas a la mesa cuando el glas se haya secado.

Esta tarde se antoja para quedarse en casa y tomar tu bebida caliente favorita. ¿Sabes cuál es el complemento perfecto? ¡Sí, unas donas glaseadas! Nosotros te decimos cómo prepararlas súper fácil. Te interesa: Galleta de vainilla cubierta con glas y pétalos de flor cristalizados

El redondo origen de las donas

La dona, también llamada rosquilla, pudo haber tenido su origen en Holanda, a mediados del s. XIX. Sin embargo, no eran tal y como las conocemos ahora. Estas eran simplemente bolas de masa frita en grasas de cerdo que se doraban. Eso sí, se preparaban con diferentes rellenos hechos de fruta o diversas nueces. Cuando los holandeses empezaron a emigrar a los Estados Unidos, llevaron sus olykoeks (donas) a su nuevo hogar. Sin embargo, este bizcocho tenía un problema que lo hacía menos atractivo para consumirse: su centro no lograba cocerse adecuadamente, por lo que quedaba crudo. Hansen Gregory, un capitán de barco estadounidense, tuvo una gran idea: tomó los bizcochos y les perforó un agujero en el centro de la bola de masa. Gracias a este orificio, el centro pudo lograr su cocción perfecta. Estos bizcochos se hicieron muy populares y a partir de ese momento las panaderías copiaron la idea, haciendo de las donas uno de los panes más populares del mundo entero. Si te gustaron estas donas glaseadas, no te pierdas más deliciosas recetas

Editora Digital Lic. en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM.
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