La menta es una de las hierbas más refrescantes y versátiles en la cocina. Su inconfundible aroma da un toque especial a postres, bebidas y ensaladas, pero también ha sido utilizada como planta medicinal gracias a sus múltiples propiedades. Aquí te contamos todo lo que debes saber sobre los beneficios curativos de la hoja de menta y cómo puedes incorporarla en tu día a día.
¿Qué contienen las hojas de menta?
Las hojas de menta están repletas de compuestos activos como el mentol, mentona, flavonoides y antioxidantes. Estos elementos son responsables de sus efectos digestivos, antiinflamatorios y calmantes. Además, la menta es rica en vitaminas A y C, así como en hierro, calcio y potasio, minerales que la convierten en un ingrediente completo y saludable.
Para el dolor de cabeza
El mentol presente en la menta tiene un efecto analgésico. Pro-tip Cocina Fácil: úsala en infusión o aplícala en aceites esenciales para calmar dolores de cabeza y migrañas.
Para mejorar la digestión
La menta es famosa por aliviar problemas digestivos como indigestión y cólicos. Su consumo ayuda a relajar los músculos de los intestinos, facilitando la digestión y reduciendo la hinchazón.
Para desinflamar
La menta contiene antioxidantes y compuestos que ayudan a reducir la inflamación, lo que la hace útil en casos de dolores musculares, problemas respiratorios o irritaciones de garganta.
Para desestresar
Pro-tip Cocina Fácil: una taza de té de menta al final del día tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso, reduciendo la ansiedad y promoviendo la relajación.
Para mejorar la respiración
Gracias al mentol, la menta actúa como descongestionante natural, ideal en casos de resfriado o alergias.
Pro-tip Cocina Fácil: inhala el vapor de una infusión de menta para abrir las vías respiratorias y facilitar la respiración.