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Descubre el origen del itacate: una hermosa costumbre mexicana

Todos lo hemos hecho alguna vez: vamos a una reunión con amigos o fiesta y, la comida está tan buena, que pedimos “itacate” para llevar. Y si eres mexicano, conoces muy bien el significado de esta palabra.

Por si no lo sabes, llevar itacate es cuando el anfitrión de una comida ofrece a sus invitados llevarse un poco más de los alimentos de la fiesta a sus casas. Esta tradición es muy común en México, pero especialmente en los pueblos.

¿Conoces su origen? Aquí te compartimos todo lo que tienes que saber de esta bella tradición mexicana.

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Itacate: una tradición prehispánica

La palabra itacate proviene del náhuatl itacatl, que era una especie de morralito que usaban los pueblos mesoamericanos y donde transportaban comida cuando salían lejos de sus hogares.

Llevar itacate siguió siendo una tradición aún después de la llegada de los españoles. Los campesinos, hasta la fecha, transportan su comida en estos morrales cuando salen a trabajar todo el día al campo.

También los mineros ocupaban el itacate para poder alimentarse durante las largas jornadas de trabajo dentro de las minas, que incluso podían durar días. En su morral, llevaban alimentos como tlacoyos o las famosas enchiladas mineras.

Pero la tradición se extendió más allá de las zonas rurales. El itacate se convirtió en la primera forma de llevar el lunch a la escuela, Posteriormente, este morralito sería reemplazado por las famosas loncheras o lunch box.

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Una forma de halagar a los anfitriones

Aunque en las grandes ciudades no se estilaba usar el morralito, la palabra itacate sí trascendió y se volvió usual en las fiestas donde suelen servirse diversos platillos, especialmente guisados.

El itacate cumple con dos funciones sociales muy especiales: la primera es de los anfitriones que, para mostrar su generosidad, ofrecen la comida a sus invitados para que sigan disfrutando en casa de sus alimentos.

La segunda, es por parte de los invitados, que demuestran de una manera cortés un elogio a los anfitriones de haber servido una comida deliciosa y espectacular.

Los invitados pueden tomar la iniciativa y pedir su comida; no obstante, se estila que sea a modo de broma: “Qué bueno estuvo, ¿me vas a dar mi itacate?”

Así que, para la próxima reunión, no olvides esta hermosa tradición, prepara los guisados más deliciosos y deja que tus invitados se lleven su itacate.

¿Verdad que el itacate es genial?

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Por
Josselin Melara

Editora Digital Lic. en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM, con experiencia en tradiciones orales, gastronomía y cultura mexicana.